“Parece que llevas haciendo esto toda la vida”, así me dijo mi maestro Vincenzo Bissolotti a los pocos meses de ser admitido en la Escuela de Lutheria de Cremona, reconociendo con esto la natural predisposición que tengo en el manejo de las herramientas. Hasta Cremona me llevaron una serie de circunstancias:
Por un lado, siempre me había
gustado mucho el trabajo de la madera y con el tiempo había
fijado mi interés en la construcción de los
instrumentos de arco, por otro lado, la fabrica donde trabajaba
estaba atravesando momentos difíciles. No me lo pensé
dos veces: hice las maletas.
En Cremona me encontré con un ambiente cosmopolita y que ofrecía muchas posibilidades para ver desde cerca el trabajo desarrollado por los grandes luthieres del siglo XVIII. Además, tuve la suerte de tener como maestro a Vincenzo Bissolotti, uno de los mejores luthieres de la ciudad. ¿Qué más se podía pedir? |