El trabajo artesanal
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El trabajo del luthier es el prototipo del trabajo artesanal; un proceso productivo donde, sin el auxilio de ningún tipo de maquinaria, la experiencia y la habilidad personal dan vida a unas piezas únicas destinadas a enriquecerse con el tiempo gracias al aporte individual de cada instrumentista.

Para la construcción de un violín con estas técnicas exclusivamente artesanales se necesitan alrededor de doscientas horas; para su barnizado, se requieren cien horas más. Por lo que se refiere al violonchelo, estos tiempos se ven triplicados.

El proceso de barnizado es lo que más nos permite apreciar estas características estilísticas,  ya que, pasando por alto el empleo de pinceles y aerógrafos, típicos de la Luthería contemporánea, se remonta a la más auténtica tradición de los Luthiers clásicos.


En su taller situado en el pueblo de Trigueros del Valle (Valladolid), Luis Fernández construye violines, violas, violonchelos, tanto en su versión moderna como barroca, violas da gamba y violas d´amore.
Sus fuentes de inspiración se encuentran por un lado en el pasado, en la todavía insuperada obra de los luthiers clásicos como Maggini, Amati, Stradivari, Guarneri del Gesú, etc.; y por otro lado, en el presente, en los cánones estilísticos marcados por la familia de Luthiers cremoneses Bissolotti.

Lo que Luis Fernández intenta conseguir por medio de esta dialéctica entre pasado y presente es el equilibrio entre la forma o la perfección estética y una considerable prestación del instrumento a nivel acústico.

Caracteriza el método constructivo empleado por Luis Fernández el escrupuloso ceñimiento en cada fase del proceso a las técnicas constructivas de los Luthiers clásicos. Esto se puede resumir en:


  • la utilización del “molde interior” que permite una expresión estilísticamente más personal a la hora de definir el contorno del instrumento,
  • en el esmero con el que  acaba  las piezas tanto interior como exteriormente,
  • en los toques finales de los foros armónicos y de las puntas y en la perfección de la simetría tanto de la caja armónica como de la voluta.

Hay que reconocer también que la proyección que ha tenido Luis Fernández en los veinte años que lleva dedicados a la luthería no hubiera sido posible sin la ayuda y el aporte constante de consejos y de críticas que muchos músicos han ofrecido de forma completamente desinteresada, teniendo como objetivo común mejorar lo que ya se presentaba como un producto de buen nivel.

Lo que cabe destacar y que debería ser entendido por todo el público, no solamente por los directos interesados (músicos y Luthiers) es que la profesion de luthier no tiene nada de romántico o de secretismo, sino que es el resultado  de una dedicación constante al trabajo bien hecho, eso sí, contando con una habilidad en el manejo de las herramientas que se puede adquirir solamente tras muchos años de dedicación.

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Polígono finca los Cisnes, s/n. 47282 Trigueros del Valle. (Valladolid) España. Teléfono: 983 50 06 69
e-mail: luis@luisfernandezluthier.com